La parálisis de la Autovía 12 en Corrientes ha dejado de ser una sospecha de los usuarios para convertirse en una realidad admitida por las autoridades competentes. David Moulin, actual jefe del Distrito 10 de Vialidad Nacional y apoderado de La Libertad Avanza en la provincia, confirmó que el ritmo de los trabajos sufrió una fuerte disminución debido a demoras financieras que dependen exclusivamente del Ministerio de Economía de la Nación.
Si bien el funcionario evitó hablar de una neutralización total de las tareas, reconoció que se encuentran en un proceso de reestructuración de pagos para intentar destrabar una situación que mantiene en vilo a toda la capital correntina.

Moulin, quien asumió con la obra en un 56% de ejecución y logró llevarla hasta el 75% actual, se encuentra hoy en la posición de gestionar fondos ante su propio signo político nacional. En sus declaraciones, el funcionario descartó que el freno responda a negligencias de las empresas contratistas o a la falta de presentación de certificados de obra.

Según explicó, la documentación técnica fue girada en tiempo y forma, por lo que la pelota hoy está en la cancha de la cartera que conduce Luis Caputo. El administrador señaló que entiende que el Gobierno Nacional tiene otros compromisos y prioridades, pero confía en que eventualmente se logrará reactivar el nivel de actividad que la travesía urbana supo tener hasta hace pocos meses.

Sin embargo, detrás de la cautela técnica de los despachos, la realidad en la ruta es crítica.

La falta de flujo de fondos ya impactó de lleno en el empleo local, con estimaciones que indican el despido de más de un centenar de operarios que cumplían funciones en el obrador. El retiro de la maquinaria pesada y la desmovilización de las cuadrillas dejaron a la deriva tramos fundamentales del proyecto, lo que agrava la inseguridad vial en una zona donde los accidentes y las complicaciones de tránsito son moneda corriente.

El malestar social se percibe con fuerza en los barrios linderos a la ruta, donde los vecinos denuncian un abandono casi total de las vías auxiliares. Las colectoras, que hoy deben absorber el tránsito mientras la calzada principal sigue inconclusa, se vuelven intransitables ante cada lluvia. Moulin admitió que existen quejas por la transitabilidad y destacó que se está trabajando en conjunto con el municipio capitalino para realizar tareas de mantenimiento mínimas, recordando que en su momento se aprobaron modificaciones técnicas para dar respuesta a los graves problemas hidráulicos y de anegamiento que sufre la zona.

Mientras se especula con posibles pagos a través de bonos o nuevas reestructuraciones de deuda con las constructoras, la incertidumbre sobre la fecha de finalización del 25% restante sigue creciendo.

Para los correntinos, la Autovía 12 ya no es solo una promesa de modernidad, sino una complicación en la vida cotidiana y la solución parece estar atrapada en la burocracia de las prioridades económicas nacionales.

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