La parálisis de la obra pública y la falta de mantenimiento mínimo en los corredores viales del sur argentino han escalado de ser un problema logístico a una crisis de seguridad nacional. El avanzado estado de deterioro de la Ruta Nacional 22, arteria vital que conecta los centros de producción con el yacimiento Vaca Muerta, evidencia una contradicción insostenible: mientras la actividad hidrocarburífera genera ingresos multimillonarios para las arcas centrales, la infraestructura que la sostiene se encuentra en un estado terminal. El punto máximo de alarma se concentra hoy en el puente sobre el río Colorado, una estructura que presenta signos visibles de fatiga estructural y baches profundos que ponen en riesgo la estabilidad del tránsito pesado y la seguridad de quienes transitan la región. La gravedad de la situación se ve agravada por la ausencia total de controles de pesos y dimensiones. Sin balanzas operativas ni puestos de verificación que regulen las toneladas de los equipos especiales que circulan hacia los pozos, el puente sobre el río Colorado y otros tramos estratégicos de la Ruta 22 están siendo sometidos a un esfuerzo para el cual no fueron diseñados o que requiere un mantenimiento preventivo que hoy brilla por su ausencia. Esta desidia estatal obliga a las administraciones locales a intervenir con parches de emergencia, asumiendo una responsabilidad de control y fiscalización que le corresponde por ley a la Dirección Nacional de Vialidad y que ha sido abandonada en el marco del ajuste fiscal. Para el personal vial, este escenario representa un vaciamiento de su función social y técnica: sin insumos para el bacheo ni autoridad para detener el sobrepeso de las cargas, los operarios son testigos de cómo el patrimonio público se desintegra frente a sus ojos. La política de desinversión ignora que la Ruta 22 es una herramienta de soberanía que garantiza que la riqueza generada en el subsuelo pueda circular. La falta de mantenimiento en una zona de tránsito tan intenso no es ahorro, es una deuda de infraestructura que pagarán las próximas generaciones y que hoy se cobra vidas en siniestros viales evitables. El estado de la red hacia Vaca Muerta es el síntoma de un modelo que prioriza las metas financieras por sobre la integridad de las personas y el sostenimiento del aparato productivo. Si no se restablece de forma inmediata la inversión en la Ruta 22 y se reactiva la fiscalización rigurosa de los pesos en el puente sobre el río Neuquén, el deterioro estructural terminará por asfixiar el potencial energético del país. https://www.google.com/url?sa=t&source=web&rct=j&opi=89978449&url=https://www.facebook.com/bestamasnoticias/videos/un-nuevo-video-enviado-por-un-usuario-a-besta-noticias-muestra-el-movimiento-que/1513296590369811/&ved=2ahUKEwj7jM6Gk8WTAxXFLrkGHSSSKIoQwqsBegQIFBAB&usg=AOvVaw3YCZ49GQwrKE-_MoNF-60 Navegación de entradas Infraestructura Vial al límite. Un ejemplo para el país que viene Puentes en peligro en todo el país