La ciudad de Santa Fe se convirtió este miércoles en el epicentro de un contundente rechazo a la iniciativa de reforma laboral impulsada por el Gobierno Nacional. Bajo una convocatoria unificada de la Confederación General del Trabajo (CGT) y la participación de la totalidad de sus organizaciones gremiales, una columna multitudinaria partió desde la sede de Junín al 3000 para recorrer las calles del centro santafesino hasta la intersección de Rivadavia y Boulevard Gálvez. El acto, cargado de simbolismo y firmeza política, representó un repudio explícito a un proyecto de ley que los sectores del trabajo consideran un ataque frontal a los derechos conquistados tras décadas de luchas históricas. Para las organizaciones presentes, lo que el discurso oficial presenta como una «modernización» es, en realidad, un intento de perforar el piso de dignidad que protege a los trabajadores y trabajadoras frente a la arbitrariedad del mercado. Durante el encuentro, se dio lectura a un documento conjunto donde representantes de diversos sectores desglosaron los puntos más gravosos de la reforma. El escrito subrayó que la flexibilización de los vínculos laborales y la quita de protecciones fundamentales no solo precarizan el presente de los asalariados, sino que comprometen la estructura social del país al debilitar el poder adquisitivo y la estabilidad de las familias. Esta advertencia sintoniza con los informes técnicos de organizaciones como FEPEVINA, que vienen denunciando cómo el desmantelamiento de las áreas estratégicas del Estado —como Vialidad Nacional— se complementa con esta andanada legislativa para configurar un modelo de país basado en la exclusión y la pérdida de soberanía operativa. El acto en Santa Fe dejó en claro que el movimiento obrero santafesino no está dispuesto a naturalizar la pérdida de derechos bajo premisas falaces de competitividad. El cierre de la jornada estuvo a cargo del secretario general Claudio Ghirardi, quien realizó un enérgico llamado a la unidad de todo el arco social y sindical para enfrentar lo que definió como el peligro inherente del liberalismo en cualquiera de sus formas. En su discurso, Ghirardi exhortó directamente a los legisladores nacionales a no acompañar con su voto un proyecto que atenta contra el pueblo argentino, recordándoles que su responsabilidad es con la defensa del interés común y no con los dictados de una ideología que ya ha demostrado su capacidad de daño en la historia del país. La movilización no solo fue una muestra de músculo gremial, sino un recordatorio de que la paz social está indisolublemente ligada al respeto de las leyes laborales que garantizan la justicia distributiva. Finalmente, la lectura del documento y la exhortación de los dirigentes marcaron un hito en la resistencia local frente al programa de reformas nacionales. El mensaje enviado desde Santa Fe al Congreso de la Nación fue unánime: el sindicalismo permanecerá en estado de alerta y movilización permanente ante cualquier intento de retroceso en las conquistas laborales. En un contexto de crisis de infraestructura y asfixia financiera, la unidad expresada en las calles santafesinas se presenta como la última barrera de defensa de un modelo de país que valore el trabajo como el eje organizador de la sociedad, rechazando de plano el colapso institucional y humano que el actual esquema neoliberal pretende imponer bajo el maquillaje de la reforma estructural. Navegación de entradas Vialidad Nacional refuerza el combate contra los incendios en Chubut Federalismo en crisis: Deuda millonaria que asfixia a las provincias