​La situación de la Dirección Nacional de Vialidad ha alcanzado un punto de no retorno. Los trabajadores del organismo denuncian que sus haberes se encuentran congelados desde hace casi un año y medio, una cifra que, frente a la escalada de precios, representa un vaciamiento de hecho de sus condiciones de vida.

La protesta, que se replica en distintos puntos del país, no solo reclama por una recomposición salarial urgente, sino que alerta sobre el desmantelamiento operativo de una institución clave para el desarrollo y la seguridad de los argentinos. ​Este congelamiento de 17 meses no es un dato aislado, sino la contracara salarial de la parálisis de las obras públicas.

Mientras los fondos de los impuestos específicos no llegan a las rutas, tampoco llegan a los bolsillos de quienes deben mantenerlas. La pérdida de profesionales y técnicos, que se ven obligados a buscar otros destinos ante la licuación de sus ingresos, deja a Vialidad Nacional sin el músculo necesario para gestionar la red vial federal. Lo que hoy se presenta como un ahorro fiscal es, en realidad, la pérdida sistemática de capacidad estatal para intervenir en el territorio.

​El reclamo gremial pone el foco en una realidad ineludible: sin trabajadores valorados no hay rutas seguras. El abandono de los salarios impacta directamente en la capacidad de respuesta ante emergencias viales y en la planificación de mantenimientos preventivos.

Mientras la administración central justifica la retención de recursos, la estructura humana que sostiene la conectividad del país se desmorona. Para los empleados, el conflicto ya no es solo por un porcentaje de aumento, sino por la supervivencia misma de una función pública que el Estado parece haber decidido ignorar. ​

La protesta en Vialidad Nacional es el síntoma más visible de un modelo que prioriza el equilibrio de las cuentas por sobre la integridad de las personas y la infraestructura. El vaciamiento denunciado por los trabajadores anticipa un escenario de mayor deterioro en las calzadas y un riesgo creciente para quienes transitan las rutas argentinas.

Sin una solución salarial y una reactivación de los fondos específicos, el organismo se encamina a una parálisis definitiva, dejando al país desconectado y a su red vial a merced del paso del tiempo y la falta de inversión.

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