En una contundente muestra de unidad gremial, representantes de diversos sectores del Estado en Santa Fe confluyeron este viernes en una jornada de visibilización y protesta junto a los trabajadores no docentes de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). La movilización, impulsada por el gremio APUL, no solo puso de manifiesto la crisis presupuestaria educativa, sino que consolidó un frente de resistencia entre distintos organismos nacionales que atraviesan conflictos similares. La asamblea contó con la participación activa de figuras clave del sector vial, como Pablo Nasime, Secretario General del Sindicato del Personal Vial de Santa Fe (7° Distrito), y Marcelo Bertolotti, referente de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA). Su presencia no fue casual: responde a una estrategia de acompañamiento mutuo que los gremios de la CGT Regional Santa Fe y las dos CTA vienen profundizando para mancomunar a la clase trabajadora frente a políticas de ajuste que afectan por igual a viales, universitarios y administrativos. El eje central del reclamo es la exigencia del cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Según informes recientes, el presupuesto previsto para 2026 representa uno de los niveles más bajos de las últimas dos décadas en términos de inversión real, con una caída acumulada del 45,6% en las transferencias a las universidades desde 2023. En la UNL, el rector Enrique Mammarella ha advertido que, sin una recomposición urgente de las partidas, la capacidad de funcionamiento de laboratorios, talleres y programas de investigación se encuentra seriamente comprometida. A esto se suma el deterioro salarial: se estima que los salarios universitarios han perdido casi un 30% de poder adquisitivo frente a la inflación acumulada, situándose en niveles históricamente bajos desde el retorno de la democracia. Para los dirigentes presentes, el conflicto excede lo salarial. «No es solo una discusión de números, es una defensa del rol estratégico del Estado y de sus instituciones», señalaron durante la jornada. La preocupación compartida entre los trabajadores viales y universitarios radica en lo que describen como una «erosión progresiva» de los organismos públicos: una reducción de capacidades que, aunque a veces silenciosa, condiciona el desarrollo regional y la soberanía del conocimiento. La jornada en la capital santafesina concluyó con un llamado a profundizar el plan de lucha. Con el respaldo de las centrales obreras y la participación activa de delegados de base, el mensaje fue inequívoco: la dignidad del trabajador público y el sostenimiento de la universidad gratuita son banderas que el movimiento obrero de Santa Fe no está dispuesto a arriar. Navegación de entradas Asamblea en Vialidad Nacional Santa Fe. Sin oferta salarial crece la preocupación por la situación del sector Protesta de FEPEVINA: 17 meses de asfixia salarial y un organismo al borde del colapso