En medio de fuerte desfinanciamiento del sector, la designación de un profesional de la salud al frente de un organismo estrictamente técnico despierta críticas por la falta de idoneidad y el reparto de cargos políticos en áreas sensibles para la seguridad pública. La administración nacional ha sumado un nuevo capítulo a la controversia por la gestión de sus organismos descentralizados al confirmar la designación de un médico para ocupar la jefatura del distrito Jujuy de Vialidad Nacional. Se trata de Mario Briones, médico oriundo de La Plata que tiene en la localidad de Yala un emprendimiento dedicado a la elaboración de cerveza artesanal. Para eso, fue desplazada como jefa del Distrito Sexto (Jujuy) de Vialidad Nacional la ingeniera Cristina Flores, a quien reasignaron en una asesoría creada para ella en la misma jurisdicción. La decisión administrativa llega en un momento crítico para la provincia de Jujuy, donde el deterioro de las carpetas asfálticas y la falta de obras preventivas en las rutas nacionales han generado un malestar creciente tanto en los usuarios particulares como en el sector del transporte de carga. La llegada de un profesional ajeno a la ingeniería vial para conducir una institución de la que depende la seguridad y la conectividad de miles de ciudadanos ha sido interpretada como una muestra de desprecio hacia la especificidad técnica necesaria para gestionar la infraestructura del país. Este nombramiento ocurre en un contexto de desmantelamiento operativo de Vialidad Nacional, donde el recorte presupuestario ha paralizado el mantenimiento de banquinas, la señalización y el bacheo básico. Históricamente, estos cargos han sido ocupados por ingenieros de carrera con experiencia en logística y obra pública, dado que las decisiones que se toman en estas oficinas impactan directamente en la reducción de la siniestralidad vial. Sin embargo, la lógica de la actual gestión parece priorizar la lealtad política y el reparto de cargos por sobre la idoneidad profesional. Este movimiento contradice las promesas de campaña de combatir los privilegios de la clase política, evidenciando un sistema de designaciones que elude el currículum técnico para cubrir vacantes estratégicas con figuras sin preparación específica en la materia. La situación de las rutas en Jujuy es alarmante, con sectores que presentan roturas profundas y falta de iluminación, transformándose en trampas mortales durante las épocas de lluvias o ante el incremento del flujo turístico por las festividades de fin de año. La falta de un plan de contingencia y la parálisis de las cuadrillas de operarios por falta de insumos y presupuesto son problemas que requieren una conducción con conocimientos técnicos sólidos para optimizar los escasos recursos disponibles. Al colocar a un médico al frente de ingenieros y especialistas en caminos, el Gobierno no solo degrada la jerarquía institucional del organismo, sino que pone en riesgo la eficacia de las pocas tareas de emergencia que aún se logran coordinar en el territorio provincial. La reacción de los sectores técnicos y de la oposición no se ha hecho esperar, señalando que la improvisación en áreas de infraestructura termina costando vidas humanas. La comparación con la «casta» política que el oficialismo decía venir a desterrar se vuelve inevitable ante el reparto de delegaciones nacionales como si fueran botines de guerra partidarios. Mientras las rutas jujeñas continúan degradándose y los reclamos de los intendentes locales por obras de acceso quedan sin respuesta, la conducción de Vialidad Nacional en la provincia queda bajo una dirección que, por formación profesional, resulta ajena a las urgencias y la seguridad vial, consolidando un modelo de gestión donde la idoneidad ha dejado de ser un requisito para el ejercicio del poder público. Navegación de entradas Diluvio y negligencia Vialidad Nacional niega muertes en la Ruta 3 y responsabiliza a los conductores por la siniestralidad