Las centrales sindicales (CGT y las dos CTA) se fundieron en un solo grito contra la entrega de nuestros derechos. Para nosotros, los trabajadores, este no es un conflicto nuevo, pero sí ha llegado a un punto de inflexión que exige nuestra máxima lucidez y compromiso.

Bajo la lluvia en Santa Fe, pero con las convicciones intactas, nos volvimos a encontrar. Lo que pasó hoy en nuestra capital no es un hecho aislado; es la continuidad de lo que vimos ayer en las calles de Córdoba y Buenos Aires.

Para los que formamos parte de Vialidad Nacional, este clima de incertidumbre ya se nos hizo costumbre, pero no por eso vamos a naturalizarlo. Venimos de un año durísimo, peleando cuerpo a cuerpo para que no disuelvan el organismo, y hoy nos encontramos frente a una estrategia nueva pero igual de dañina: el vaciamiento.

Es doloroso ver cómo se intenta empujar al personal más capacitado hacia retiros voluntarios que, para colmo, pretenden pagar en cuotas.

No hay que ser un genio para darse cuenta de que esto, sumado a la parálisis operativa que impone la actual administración, busca dejar a Vialidad como un cascarón vacío. Si dejan de salir las máquinas y se va la gente que sabe, lo que sigue es el remate.

En ese contexto, la Reforma Laboral que anda dando vueltas por el Congreso es la estocada final.

No es una ley para «modernizar» nada; es un viaje en el tiempo hacia una época donde no teníamos derechos y el hilo siempre se cortaba por lo más delgado. Quieren que la crisis la paguemos nosotros para asegurar la ganancia de los mismos empresarios de siempre.

Nos quieren dóciles, callados y obedientes en nombre de una «gobernabilidad» que solo les sirve a ellos.

Los trabajadores tenemos una historia que nos respalda, una historia de lucha y de orgullo por lo que hacemos. Pero también tenemos memoria, y esa memoria nos obliga a estar atentos a las traiciones.

No podemos permitir que, por intereses de turno, se entregue el esfuerzo de décadas.

Por eso estamos movilizados. No vamos a permitir que esta reforma avance porque no tiene un solo renglón que beneficie al que labura. Y esta pelea no la damos solo por nosotros, por el sueldo o por la oficina; la damos por los que vienen atrás.

Las luchas sociales son siempre un tiro al futuro, una forma de asegurar que el día de mañana todavía exista el trabajo digno en la Argentina.

Vamos a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que en el Congreso se escuche la voz de los que realmente mantienen en pie al país.

Pablo Nasime – Secretario Gremial

Sindicato de Trabajadores Viales de Santa Fe

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