La contundencia de los datos técnicos y el crudo diagnóstico sobre el estado de las carreteras argentinas han convertido al informe de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) en un documento ineludible para la opinión pública. En las últimas semanas, el trabajo realizado por el sindicato ha alcanzado una repercusión mediática masiva, instalándose en los principales medios de comunicación y portales especializados. Este fenómeno no es casual: responde a la alarmante precisión de un relevamiento que traduce en números el peligro que millones de usuarios perciben a diario al transitar rutas que se degradan a una velocidad sin precedentes ante la inacción oficial.

Fabián Cattanzaro, secretario Gremial de FEPEVINA y uno de los principales referentes en la difusión de este diagnóstico, ha sido categórico al señalar que el 70% de la Red Vial Nacional se encuentra hoy en un estado que oscila entre regular y malo. Según detalló el dirigente, la ventana de oportunidad para el mantenimiento preventivo —la forma más económica y eficiente de cuidar el patrimonio nacional— se está cerrando rápidamente. La advertencia es clara: por cada año que se omite el mantenimiento básico, se pierden entre cinco y siete años de vida útil del pavimento. Esta «estafa técnica» denunciada por el gremio implica que el Estado, en su afán de exhibir un ahorro fiscal inmediato, está generando una deuda futura monumental, ya que rehabilitar una ruta destruida cuesta entre cinco y siete veces más que haberla mantenido en tiempo y forma.

La enorme repercusión del informe se debe también al trabajo territorial de los representantes de los trabajadores viales, quienes se han puesto al hombro una campaña de información federal para que la gravedad de la situación llegue a todos los sectores de la sociedad. Desde el transporte de carga hasta el turismo y las economías regionales, la preocupación es creciente y transversal. El informe de FEPEVINA logró romper el cerco informativo al demostrar que el bacheo precario y el «maquillaje» de calzadas ya no son suficientes; hoy el sistema requiere obras de reconstrucción profundas que el actual presupuesto, calificado como insignificante, se niega a contemplar.

El éxito de esta campaña de visibilización radica en haber transformado un reporte técnico en una herramienta de defensa del patrimonio común. Los trabajadores viales han logrado que la sociedad comprenda que detrás de cada cifra hay un riesgo de vida y un golpe directo a la competitividad del país. Al exponer la subejecución de los fondos específicos y la pérdida de capital humano especializado, FEPEVINA no solo denuncia un desmanejo administrativo, sino que interpela a todo el arco político sobre las consecuencias de un ajuste que se paga con muertes evitables y con la destrucción de la conectividad soberana. La contundencia del informe ha dejado al descubierto que, frente a la desidia institucional, la organización y la verdad técnica de los trabajadores son la última barrera de defensa de las rutas argentinas

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