Un informe de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (FePeViN) ha encendido las alarmas sobre el estado crítico de la red vial en Argentina, señalando que las rutas del norte del país se encuentran entre las más deterioradas, convertidas en «trampas mortales» por la falta de mantenimiento.

El relevamiento gremial advierte que casi tres cuartas partes de la red nacional, un estimado de 30.000 de los 40.000 kilómetros totales, necesitan intervención y mantenimiento de carácter urgente. La situación es catalogada por el sindicato como una «emergencia», con un porcentaje que oscila entre el 65% y el 70% de las rutas en estado “regular o malo”.

La crítica situación se atribuye directamente a la política de «obra pública cero» implementada por el Gobierno nacional, que ha generado un proceso de «parálisis y vaciamiento» dentro de Vialidad Nacional. El secretario gremial, Fabián Catanzaro, destacó que no intervenir de inmediato no solo pone en riesgo la seguridad vial, sino que encarecerá exponencialmente el costo futuro. Según su advertencia, la reconstrucción de las rutas degradadas en el presente costará entre tres y cinco veces más si no se realizan las obras necesarias ahora.

Dentro de la región del Noroeste Argentino (NOA), las rutas que concentran la mayor preocupación son la Ruta Nacional N° 9 y la Ruta Nacional N° 34. Estos corredores son vitales para la conectividad productiva y la seguridad del tránsito regional, y han sido objeto de reclamos constantes por parte de los gobiernos provinciales. Si bien las exigencias han cobrado impulso recientemente, con tareas planificadas, como la duplicación de calzada en un tramo de más de $26$ kilómetros entre Rosario de la Frontera y el río Yatasto, con una inversión estimada de $85$ mil millones de pesos, la magnitud del deterioro excede las obras puntuales.

El informe gremial señala que el problema se agrava por un modelo de concesiones viales que considera insuficiente. Se cuestiona que las empresas concesionarias obtienen préstamos estatales con tasas muy favorables, lo que reduce su incentivo para realizar obras profundas, limitándose muchas veces al bacheo. En paralelo, el sindicato denuncia el desmantelamiento de la capacidad institucional de Vialidad, señalando recortes presupuestarios, subejecución de fondos y desvinculación de personal, lo que limita aún más la respuesta del organismo ante la urgencia de mantenimiento vial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *