Se fusionará con Corredores Viales y la Agencia Nacional de Seguridad Vial, reduciendo significativamente su estructura y eliminando cientos de cargos.

El Gobierno de Javier Milei avanza en la reestructuración del Poder Ejecutivo con un decreto que propone la fusión de Vialidad Nacional, Corredores Viales y la Agencia Nacional de Seguridad Vial en una única agencia que tendrá jurisdicción sobre todas las rutas nacionales. Esta medida, impulsada desde el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado a cargo de Federico Sturzenegger, busca reducir la estructura estatal y eliminar cientos de cargos considerados redundantes. Según fuentes oficiales, la compatibilidad de tareas entre los tres organismos justifica esta fusión, que forma parte de un plan más amplio de ajuste y optimización del sector público.

Sin embargo, la iniciativa ha generado preocupación entre los trabajadores de Vialidad Nacional, quienes temen que la reestructuración conduzca a despidos masivos y al deterioro de la infraestructura vial del país.

Julio Aralde, secretario general de la Federación de los Trabajadores de Vialidad Nacional, expresó su malestar ante la situación, señalando que el organismo ya ha enfrentado recortes significativos en el pasado, como durante el Golpe de Estado de 1976 y los gobiernos de Carlos Menem y Mauricio Macri. Aralde advirtió que el actual recorte presupuestario, que reduce los fondos a la mitad en comparación con 2023, dificulta el mantenimiento de las rutas y pone en riesgo la calidad del servicio.

Actualmente, Vialidad Nacional emplea a 5.304 personas, de las cuales más de 1.500 ocupan cargos jerárquicos. Desde que Milei asumió la presidencia, el organismo ha reducido su plantilla en 400 trabajadores. Por su parte, la Agencia Nacional de Seguridad Vial cuenta con 717 empleados, frente a los 1.049 que tenía en diciembre de 2023, y Corredores Viales ha reducido su personal de 4.136 a 3.622 desde el final del mandato de Alberto Fernández. En total, alrededor de 10.000 empleados públicos se encuentran en una situación de incertidumbre laboral.

Los trabajadores de Vialidad Nacional han respondido a la medida con asambleas permanentes y planes de movilización para defender sus puestos de trabajo y la calidad de las rutas. Aralde alertó sobre el riesgo de un «abandono total de las rutas» si la reestructuración no se maneja adecuadamente, lo que podría tener un impacto negativo en la infraestructura vial del país. Mientras el Gobierno insiste en que la fusión es necesaria para optimizar recursos, los empleados y sus representantes exigen garantías para evitar despidos y asegurar el mantenimiento de las rutas nacionales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *