La confirmación de la extensión de los trabajos de reparación y mantenimiento en el tramo norte de la Ruta Nacional 11 hasta fin de año llega en un momento crítico, marcado por un palpable abandono histórico en el mantenimiento de las rutas nacionales por parte del Estado. Esta desinversión sostenida ha tenido consecuencias directas y trágicas en provincias como Santa Fe, donde el deterioro de la infraestructura vial ha contribuido a la pérdida de vidas humanas en numerosos accidentes. En este contexto de desidia, la intervención de la justicia adquiere una relevancia aún mayor. La intimación de la Justicia Federal de Reconquista a Vialidad Nacional para que avance con las obras en los 266 kilómetros del tramo norte, ratificada por la Cámara Federal de Resistencia, no solo exige mejoras concretas, sino que también subraya la urgencia de priorizar la seguridad pública ante un estado de la ruta que se ha vuelto peligroso. Si bien se están llevando a cabo arreglos puntuales en la zona de Reconquista, con tareas de fresado, bacheo y repavimentación, estas acciones se perciben como insuficientes ante la magnitud del deterioro acumulado. La falta de una inversión sostenida y una planificación a largo plazo ha generado una situación en la que parches y reparaciones aisladas no logran revertir el peligro que representa la Ruta Nacional 11 para quienes la transitan. La situación en Santa Fe es un crudo ejemplo de cómo el abandono de la infraestructura vial nacional impacta directamente en la seguridad y la vida de las personas. El seguimiento de las obras en curso y la exigencia del cumplimiento de los mandatos judiciales son fundamentales para comenzar a revertir la desinversión que ha dejado este deterioro de nuestras rutas. Navegación de entradas La falsa panacea de las concesiones viales y el deterioro histórico de la infraestructura nacional Argentina avanza hacia un nuevo modelo de concesiones para la Red Vial Nacional