El gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, se reunió esta semana con autoridades nacionales para tratar la situación de la Ruta Nacional 14. Si bien el encuentro fue presentado como una gestión positiva de cara a la próxima concesión, hay elementos que revelan los límites del modelo actual. La Ruta Nacional 14, conocida como Autovía del Mercosur, es una de las arterias más importantes del país. Recorre más de 1.100 kilómetros desde Buenos Aires hasta Misiones y es clave para el transporte de carga y pasajeros entre la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Su rol en el comercio internacional la convierte en una vía estratégica no solo para la economía regional, sino también para la integración logística del Mercosur. La empresa CRUSA, concesionaria saliente de la ruta, mantiene deudas con trabajadores despedidos y dejó en evidencia el deterioro del servicio: actualmente hay una sola ambulancia para cubrir casi 400 kilómetros de autovía. Lejos de ser un problema reciente, este cuadro refleja una lógica de vaciamiento sostenida por años, donde las empresas privadas priorizaron sus balances por sobre la seguridad vial, el mantenimiento y los derechos laborales. Desde el sector sindical se ve con preocupación que, una vez más, sea el Estado —y sus trabajadores— quienes deban responder ante el colapso de un esquema de gestión que se vendió como más eficiente. La infraestructura vial no puede seguir en manos de firmas que no garantizan ni lo mínimo, ni para las y los usuarios, ni para sus propios empleados. La situación en la Ruta 14 es una oportunidad para abrir un debate necesario: ¿por qué insistir con concesiones privadas que fracasan, cuando está demostrado que la gestión pública puede sostener, garantizar derechos y cuidar la inversión estatal? Navegación de entradas Vialidad Nacional asume el control del Puente Rosario-Victoria y llama a licitación El Gobierno dice que las rutas de La Pampa “no son prioridad” y deja en evidencia el abandono planificado de la obra pública