El organismo internacional recomendó un incremento en la recaudación mediante la reconfiguración del monotributo y la ampliación de Ganancias e IVA, lejos de aquella promesa libertaria de reducir la carga tributaria.

El rumbo de las negociaciones entre el Palacio de Hacienda y los organismos de crédito internacionales sumó un nuevo capítulo de tensión técnica tras conocerse las últimas recomendaciones del Fondo Monetario Internacional. El organismo dirigido por Kristalina Georgieva emitió un reporte en el cual, si bien se ponderaron los esfuerzos fiscales de la administración de Javier Milei, se advirtió de manera explícita que la sostenibilidad del superávit no puede descansar exclusivamente sobre la licuación y el recorte discrecional del gasto público. De acuerdo con los equipos técnicos del Fondo, el actual esquema de ordenamiento financiero requiere de una reforma tributaria progresiva y profunda que incremente los ingresos genuinos del Estado en un equivalente estimado de hasta el 3,3% del Producto Bruto Interno, a fin de evitar que el excedente fiscal de caja continúe debilitándose en el mediano plazo.

La principal encrucijada para el ministro de Economía, Luis Caputo, radica en que las recetas propuestas por el organismo internacional colisionan de manera directa con las promesas de la agenda libertaria y con la propia lectura del Palacio de Hacienda. Recientemente, el funcionario admitió en declaraciones públicas que el margen para continuar ejecutando recortes en el gasto corriente llegó a un límite estructural, situándose en niveles comparables a los de la década de 1990. Sin embargo, la estrategia del Ejecutivo nacional no contempla una suba impositiva, sino que apuesta a sostener las cuentas públicas mediante la reactivación de la actividad económica y la formalización laboral. De hecho, el Gobierno ratificó su intención de avanzar en el sendero inverso, sosteniendo que el crecimiento de la recaudación por mayor dinamismo privado es la única vía que permitirá eliminar tributos distorsivos como las retenciones agropecuarias y el impuesto al cheque.

El documento técnico del organismo internacional puso el foco de las recomendaciones en tres ejes impositivos de alto impacto para los sectores medios y asalariados del país. En primer lugar, el Fondo presionó fuertemente para reemplazar el actual régimen simplificado del monotributo por un sistema de transición hacia el régimen general que resulta más costoso, argumentando que las distorsiones actuales alientan el enanismo fiscal y la informalidad. Asimismo, los técnicos sugirieron ampliar la base imponible del Impuesto a las Ganancias sobre los salarios y revisar las exenciones vigentes en el Impuesto al Valor Agregado, un conjunto de medidas que, según estimaciones privadas, provocaría una suba inmediata en los precios de productos de consumo esencial. En paralelo, y abriendo una controversia respecto de la metodología oficial, el reporte reinstaló la discusión técnica sobre el déficit real, sosteniendo que si se incluyera el componente de los intereses capitalizados por encima de la línea, la cuenta final nacional arrojaría un saldo negativo cercano al 0,8% del PBI.

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