A menos de seis meses del hundimiento de una alcantarilla que paralizó el tránsito en Angélica, un problema de idénticas características entre Arrufó y Ceres obliga a desviar el transporte pesado, saturando y destruyendo las rutas provinciales. La Ruta Nacional 34 volvió a convertirse en el emblema del deterioro de la infraestructura vial en el interior del país. Apenas comenzado el mes de junio de 2026, Vialidad Nacional y la empresa concesionaria Corredores Viales S.A. se vieron obligadas a dictar el corte total y por tiempo indeterminado del tránsito a la altura del kilómetro 385, en el tramo que une las localidades de Arrufó y Ceres, en el departamento San Cristóbal. El motivo de la urgencia fue el descubrimiento de un daño estructural crítico en una alcantarilla subterránea que, ante el riesgo inminente de un desmoronamiento de la calzada, forzó la clausura inmediata de este corredor clave para el Mercosur. Para los usuarios habituales de la traza, el transporte de cargas y las autoridades de la región, este episodio no representa un hecho fortuito, sino una preocupante repetición de una película ya conocida. La indignación social radica en que este es el segundo colapso de infraestructura hidráulica que sufre la Ruta 34 en menos de seis meses. A finales de diciembre del año pasado y principios de este año, el descalce y posterior hundimiento de otra alcantarilla a la altura del kilómetro 190, entre Angélica y San Vicente, ya había partido la calzada a la mitad. Aquel antecedente obligó a semanas de reparaciones de emergencia y desvíos caóticos, dejando en claro que las viejas estructuras de la ruta no resisten más la combinación del clima y el intenso flujo de camiones. La parálisis actual del tramo Arrufó-Ceres encendió las alarmas en el gobierno provincial debido al severo impacto que provoca el esquema de desvíos obligatorios. Al estar bloqueada la arteria nacional, todo el caudal del tránsito pesado del norte argentino está siendo redirigido hacia la Ruta Provincial 2, para luego conectar con la Ruta Provincial 39 o con los accesos urbanos de los municipios de la zona. El cuello de botella ya generó las primeras quejas formales de mandatarios locales, entre ellos la intendenta de Ceres, Alejandra Dupouy, quien advirtió sobre el rápido deterioro que el paso constante de camiones de gran porte está provocando en pavimentos urbanos y rutas provinciales que no fueron diseñadas para soportar semejante volumen de carga. A pesar de que las primeras evaluaciones técnicas estimaban una resolución rápida para el fin de semana, los últimos relevamientos confirmaron que las tareas de consolidación de la base de la alcantarilla revisten una complejidad mayor a la prevista, postergando la reapertura sin una fecha certera. Mientras los transportistas acumulan demoras millonarias y las rutas santafesinas pagan el costo físico de la saturación vehicular, el nuevo corte en la Ruta 34 reaviva el reclamo de la provincia por un plan de inversión nacional de fondo. Para las comunidades afectadas, la política de aplicar parches de emergencia ante cada hundimiento ya demostró su ineficacia, transformando a una de las rutas más productivas del país en una trampa logística permanente. Navegación de entradas Vialidad Nacional clausuró los polémicos accesos ilegales frente a un reconocido hotel en la Autopista Rosario-Córdoba La privatización de los corredores viales: Ganancias Garantizadas