El nuevo cuadro tarifario dispuesto para la conexión interprovincial desató una fuerte ola de rechazos. Usuarios y sectores productivos advierten que el incremento en la cabina del viaducto duplica la inflación acumulada y golpea de lleno la logística entre Entre Ríos y Santa Fe, sin que se observen mejoras ni obras de infraestructura en el corredor.

El costo de transitar entre las provincias de Santa Fe y Entre Ríos registró un salto drástico que encendió las alarmas de automovilistas, transportistas y sectores comerciales de la región. En el marco de los reajustes tarifarios autorizados para los corredores concesionados, el peaje ubicado sobre la Ruta Nacional N° 174 —que vincula las ciudades de Victoria y Rosario a través del puente interprovincial— experimentó un incremento que lleva la tarifa básica para vehículos particulares por encima de los $5.000, acumulando subas denunciadas de hasta un 970% en las categorías más altas y en la comparación interanual.

El impacto del ajuste resulta especialmente severo para los miles de trabajadores, estudiantes y vecinos que utilizan el viaducto a diario para sus actividades habituales. Desde distintos colectivos de usuarios señalaron que la magnitud del aumento desborda de forma desproporcionada el ritmo de actualización salarial y la inflación acumulada, transformando un corredor interurbano esencial en un peaje de costo prohibitivo.

A la preocupación de los usuarios particulares se le suma el reclamo del sector logístico y del transporte de cargas. La conexión Victoria-Rosario constituye una arteria estratégica para el flujo productivo de la Mesopotamia hacia los puertos del Gran Rosario y el centro del país. La suba en el Peaje de la Ruta 174 encarece de forma automática los fletes, trasladando costos a la cadena agroindustrial y repercutiendo en el precio final de los insumos y alimentos que se distribuyen en ambas márgenes del río Paraná.

Tarifas desatadas en un esquema sin obras

El caso del enlace Victoria-Rosario no representa un hecho aislado, sino que se alinea con la tendencia denunciada en otros corredores nacionales —como la reciente alerta del CONADUV por la proliferación de peajes y subas brutales en la Ruta 11 entre Santa Fe y Chaco—.

El aspecto más cuestionado por las organizaciones de usuarios es la falta de correlación entre el valor exigido en las cabinas y el estado real de la traza. Pese al marcado incremento en la recaudación, persisten los reclamos por deficiencias en el mantenimiento superficial, la necesidad de intervenciones estructurales de seguridad y la falta de obras complementarias que garanticen la fluidez del tránsito pesado en las vías de acceso a los puentes.

La medida reaviva el debate sobre el modelo de concesiones viales en la Argentina: mientras la Administración central promueve esquemas de cobro con tarifas que se incrementan a ritmo acelerado, el usuario termina absorbiendo la totalidad del costo operativo en rutas donde las obras de fondo permanecen congeladas.

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