Un informe de la Fundación Estrellas Amarillas revela la altísima letalidad de la carretera que une Buenos Aires y La Pampa. Con una calzada de solo 7,50 metros y sin separación física de carriles, la parálisis de las obras de autovía transforma cada maniobra de sobrepaso en un riesgo mortal.

La controversia alrededor de la infraestructura vial en la Argentina suma un dato estadístico alarmante que expone las consecuencias humanas de la falta de inversión estatal. Un relevamiento técnico elaborado por la Fundación Estrellas Amarillas —en conjunto con estudiantes de la carrera de Criminología de la Universidad Siglo 21— reveló que el 92% de las víctimas fatales en la Ruta Nacional N° 5 fallecieron como consecuencia directa de choques frontales.

El estudio, basado en el mapa georreferenciado de siniestralidad de este estratégico corredor que conecta la provincia de Buenos Aires con La Pampa, pone en evidencia las fallas estructurales del trazado. La causa principal de este patrón de extrema gravedad se atribuye a una calzada angosta de apenas 7,50 metros de ancho y a la ausencia total de separación física entre los carriles de circulación opuesta. En una ruta con intenso tránsito pesado y sin vías de sobrepaso seguras, cualquier error humano o imponderable técnico se traduce de manera casi inevitable en una colisión frontal de alta energía.

A contramano del mito popular que atribuye la mayor peligrosidad a la falta de visibilidad nocturna, las estadísticas del informe derriban viejos paradigmas: el 41% de las muertes se registraron durante la mañana y el 33% durante la tarde, sumando un 74% de los eventos fatales a plena luz del día. En tanto, solo el 26% de los siniestros mortales ocurrieron en horario nocturno. Asimismo, el relevamiento señala que la franja etaria más golpeada por la tragedia vial corresponde a jóvenes varones de entre 25 y 34 años.

El cuadro de riesgo se ve agravado por la convivencia de vehículos particulares con un flujo creciente de transporte de cargas, potenciado por la desregulación horaria para camiones y la habilitación de unidades de gran porte como los bitrenes, sumado a excesos de velocidad detectados de hasta 180 km/h en sectores no fiscalizados.

Frente a la paralización de la obra pública nacional y la postergación de la ansiada transformación de la Ruta 5 en autovía, la Fundación Estrellas Amarillas insiste en la necesidad de implementar de forma inmediata medidas de mitigación intermedias. La construcción de rotondas en los accesos urbanos más peligrosos, la colocación de radares pedagógicos y la intensificación de los controles de velocidad son reclamos urgentes para frenar una sangría que se cobra vidas a diario sobre el asfalto.

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