Con más de 7.800 kilómetros de rutas cordilleranas bajo hielo y nieve, la falta de giros presupuestarios desde la Administración central compromete las tareas de más de 450 trabajadores viales. Sin insumos básicos como sal y anticongelantes, el aislamiento de comunidades enteras vuelve a estar en agenda. Con la llegada del invierno y la intensificación de los temporales en el sur y la región cuyana del país, la operatividad del Plan de Mantenimiento Invernal de Vialidad Nacional atraviesa uno de sus momentos más críticos. Las severas restricciones presupuestarias y la falta de envío de fondos desde la Casa Central amenazan con paralizar un despliegue técnico y humano indispensable para garantizar la seguridad en los corredores cordilleranos. Año tras año, la tarea de sostener la transitabilidad recae sobre una red de más de 450 agentes viales que operan bajo temperaturas bajo cero, de día y de noche, para mantener despejados más de 7.800 kilómetros de rutas nacionales en las provincias patagónicas y Mendoza. Sin embargo, en esta temporada los trabajadores enfrentan los temporales en condiciones de extrema precariedad insumida. El desfinanciamiento, profundizado por la paralización de transferencias y la reducción de partidas operativas, repercute directamente en la compra de insumos esenciales para la época: desde la provisión de salmuera y cloruro de sodio hasta anticongelantes, combustible para la maquinaria pesada y repuestos para la flota de barrenieves y motoniveladoras. El mito del modelo privado frente a la función social de la ruta La crisis del Operativo Nieve reabre el debate de fondo sobre la infraestructura vial en momentos donde se intenta instalar las privatizaciones y las concesiones como una «solución panacea». La realidad de los trazados de alta montaña demuestra el sesgo de ese modelo: en tramos cordilleranos de baja densidad de tráfico vehicular pero de alta complejidad operativa, el esquema concesionado resulta inviable para el capital privado, centrado exclusivamente en la tasa de retorno financiero y en la recaudación mediante el cobro de peajes. Servicios de emergencia como el despeje de nieve, la asistencia en ruta durante temporales o el mantenimiento continuo en corredores patagónicos no existen dentro de la lógica comercial privada. Se trata de prestaciones deficitarias desde lo estrictamente financiero, pero absolutamente indispensables desde el punto de vista social, humano, de la soberanía territorial y del abastecimiento regional. Desde el sector gremial y las bases operativas de los distritos afectados advierten sobre la gravedad del escenario: sin el respaldo de Vialidad Nacional y sin los giros financieros correspondientes, la continuidad del Operativo Nieve se vuelve insostenible. La parálisis en el envío de recursos vuelve a poner en evidencia una contradicción central: mientras se pregona la eficiencia del sector privado —que desestimaría la atención de estos tramos por falta de rentabilidad—, la Administración central desfinancia al Estado nacional en el único rol que garantiza la conectividad de comunidades enteras ante condiciones climáticas extremas. Navegación de entradas FEPEVINA y la Fundación Estrellas Amarillas firmaron un convenio por la seguridad vial Empresarios bonaerenses reclamaron por el deterioro de las rutas y Vialidad confirmó que no habrá obra pública estatal