A partir del próximo mes de julio, la estación dejará de contar con atención presencial, eliminando de forma paralela los servicios esenciales de asistencia vial, grúas y controles de balanza en la ruta. La reconversión tecnológica y estructural en los corredores viales de la provincia de Buenos Aires sumó un capítulo crítico que genera fuerte alarma social y sindical. La estación de peaje de Hinojo implementará una transformación drástica en su modalidad operativa que impactará de lleno en el mercado laboral local. A partir del próximo mes de julio, las tradicionales cabinas de cobro manual dejarán de funcionar con personal físico para pasar a un esquema completamente automatizado. Esta medida de modernización e informatización del sistema implica el cese inmediato de las actividades de atención presencial, dejando un saldo de 120 trabajadores desplazados que perderán sus puestos habituales. La problemática excede las fronteras de una única localidad y repercute de manera directa en la ciudad de Azul, así como en diversos distritos de toda la región circundante, desde donde provenía gran parte del personal que diariamente cumplía tareas en las instalaciones del peaje. Los operarios afectados se encuentran hoy ante un escenario de profunda incertidumbre laboral, mientras las representaciones gremiales y los vecinos expresan su descontento por la velocidad de la transición tecnológica y la falta de alternativas viables de reubicación para las decenas de familias que dependían económicamente de estas fuentes de trabajo estables. Sin embargo, el impacto de esta reestructuración no se limita únicamente a la masiva reducción de la plantilla de cobradores. De forma complementaria a la automatización de las barreras, las autoridades del corredor determinaron el corte definitivo de prestaciones clave que hacían a la operatividad y la seguridad de la traza vial. De esta manera, dejarán de prestarse de forma efectiva los servicios de asistencia vial de emergencia, el acarreo mediante grúas mecánicas y las tareas preventivas en los controles de balanza encargados de fiscalizar el peso del transporte pesado. Esta paulatina quita de servicios en ruta encendió las alertas entre los usuarios habituales, transportistas y automovilistas que recorren la zona de manera frecuente. Ante desperfectos mecánicos imprevistos, accidentes de tráfico o situaciones de emergencia médica, una gran cantidad de conductores recurría históricamente a los móviles de auxilio dispuestos por la empresa Corredores Viales. La eliminación de este respaldo genera especial preocupación debido al marcado deterioro que presentan actualmente diversos tramos de estas rutas bonaerenses, donde la respuesta operativa rápida ante un siniestro resultaba fundamental para preservar la seguridad integral de todas las personas que transitaban el corredor día a día. Las comunidades regionales ahora observan con extrema preocupación un corredor desmantelado de personal técnico y desprovisto de herramientas de contención ante cualquier eventualidad. Navegación de entradas La paradoja de las rutas inteligentes: discursos de vanguardia tecnológica frente al crónico abandono vial Vialidad Nacional: una reestructuración que profundiza la incertidumbre laboral y el aislamiento del interior